Claves del triunfo de Lula en Brasil

By: Socioskopia

Lula da Silva ganó en el balotaje y tendrá su cuarto mandato. Muchos analistas afirman que la victoria se explica por los votantes que no habían sufragado en la primera vuelta, los electores de los candidatos eliminados y la confianza excesiva de su propio rival. Ningún otro candidato en Brasil, había conseguido ganar en segunda vuelta luego de perder en primera, desde el regreso de las elecciones en 1989.

En total, votaron unos 3 millones de personas más que en la primera vuelta, votando cerca del 80,8% del electorado. No votó el 19,2%, unos 30,5 millones de personas. Según Datafolha, de los ausentes en la primera vuelta, el 19 % estaba de viaje o fuera de su ciudad, el 18 % estaba enfermo, el 13 % había perdido el interés por las elecciones y el 9 % estaba trabajando. También, los expertos coinciden que apoyaron a Lula los votantes de terceros candidatos; aunque estos candidatos se habían pronunciado a favor de Flávio Bolsonaro.

Gleb Kuznetsov, consultor político, sostiene que la actitud de Flávio Bolsonaro animó a votar en la segunda vuelta a quienes no lo hicieron en la primera. Resalta Kuznetsov, que una coalición se construye y se mantiene, entre otras cosas, con concesiones. Augusto Cury, candidato que no llegó al balotaje, le entregó a Flávio Bolsonaro, ocho puntos programáticos muy estándar a cambio de su apoyo: telemedicina, maestros, créditos para pequeños comerciantes, protección de las mujeres y ‘reconciliación nacional’. Bolsonaro, en principio, los firmó. Una semana después, renunció en la práctica al último punto: venganza contra todos los que persiguieron a su padre y amnistía para todas las ‘víctimas de la izquierda’. Cury había advertido que su apoyo no era un cheque en blanco.

Por otro lado, se señala de manera unánime, que la reelección de Lula da Silva tiene el nombre del diputado André Janones. Poco conocido en Brasil hasta la primera vuelta electoral, acabó por transformarse en el arquitecto digital de la victoria del oficialismo.

Janones es el creador del canal de WhatsApp ‘Ejército de Lula’, que superó los 10 millones de seguidores desde su creación el 5 de octubre, luego de la primera vuelta, cuando Lula fuera superado por poco más de 2 millones de votos.

Concebido como canal de difusión, Janones asumió la figura de general de este ejército digital, para dirigir a la masa de seguidores que marcaría tendencias digitales, para contrarrestar narrativas de desinformación. “Soy mariscal en el ejército del general Janones”, dijo Lula en una transmisión junto al diputado.

Antes de movilizar a millones de votantes, André Luis Gaspar Janones, de 42 años, era cobrador de autobuses en Minas Gerais. Nacido en 1984 en un municipio agropecuario, se abrió paso a fuerza de becas universitarias hasta graduarse de abogado. Estuvo afiliado al PT del 2003, durante el primer mandato de Lula, hasta el 2012. Luego abandonó, argumentando que el espacio político olvidó las premisas que lo cautivaron.

En la huelga de camioneros de 2018, entendió el magnetismo del formato vertical. Janones grabó un vídeo en apoyo a los manifestantes, que alcanzó millones de visualizaciones, lo que lo posicionó como portavoz del reclamo. La popularidad digital lo llevó a ser electo diputado por Minas Gerais en 2018, se repitió en 2022 y ahora, en las legislativas del pasado 4 de octubre.

Desde la trinchera de Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral de Brasil, con 16 millones de votantes, Janones criticó lo que llamó “campaña liviana” del progresismo en redes sociales. Tras el tropiezo en la primera vuelta, se entregó de lleno a la tarea de disputarle el espacio virtual a Bolsonaro. Esta filosofía de combate digital quedó plasmada en un libro que tituló ‘Janonismo Cultural’ (2023). Según él, lo que está en disputa no es un programa de gobierno, sino el monopolio de la atención del usuario.

Estas ideas, en sintonía con el concepto de tecno-feudalismo, desarrollado por el economista y ex-ministro griego Yanis Varoufakis, marcan las reglas de las relaciones político-económicas del mundo contemporáneo. Varoufakis en su ensayo, expone el proceso de acumulación de poder de las grandes plataformas tecnológicas. El control de estas corporaciones articula infraestructuras digitales, datos, algoritmos y espacios de intercambio, de los que dependen millones de personas, empresas e instituciones. En lugar de limitarse a competir en mercados, estas corporaciones rentabilizan los espacios digitales, a partir del dominio de centros de datos, y algoritmos de aprendizaje automático, para apropiarse de una parte del valor agregado generado por sus usuarios. Varoufakis advierte, que estas plataformas digitales, están sustituyendo a la tierra física de los antiguos feudos, como principal medio de poder y riqueza de datos y espacio de difusión. Es así que las democracias contemporáneas, se ven embestidas por nuevos desafíos, que por momentos ponen en jaque la capacidad crítica de sus ciudadanos.

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