En Brasil se celebraron elecciones, donde ninguno de los candidatos alcanzó más del 50%, para ganar en primera vuelta. Bolsonaro tuvo el 47,09% de los apoyos, mientras que Lula recibió el 45,08% sufragios. Gane quien gane el balotaje, el Partido Liberal de Bolsonaro será el bloque más grande del Senado y de la Cámara de Diputados a partir de 2027. Señalan analistas, que la disputa con el Supremo Tribunal Federal se perfila como el gran conflicto de la próxima legislatura.
El Partido Liberal ganó 19 de las 54 bancas en disputa. A partir de 2027, será el bloque más grande, con 28 de los 81 escaños. Independientemente del resultado del balotaje, el partido contará así con una posición muy fuerte para influir en la legislación, en las designaciones y en la agenda política del Congreso. Un panorama similar se observó en la Cámara de Diputados: el Partido Liberal creció hasta 121 bancas, y también allí será por amplio margen, el partido individual más fuerte. En las asambleas legislativas estaduales el partido también avanzó con fuerza.
Señalan analistas, que el desempeño de Flávio Bolsonaro puede explicarse por una combinación de voto estratégico, una fuerte movilización del campo de la derecha, y una la alta abstención. En los últimos días antes de la elección, se perfilaba una caída del apoyo a los candidatos más débiles. Muchos votantes que no preferían ni a Bolsonaro ni a Lula, decidieron finalmente apoyar al candidato que les generaba menos rechazo.
Asimismo, la Procuraduría General de Brasil había pedido que se investigue un supuesto plan del gobierno estadounidense de Donald Trump, a partir de utilizar fondos públicos para promover su agenda en Brasil.
El procurador general, Jorge Messias, había presentado esta petición, luego de que el periódico británico The Guardian publicara un artículo, en el que afirma que el gobierno de Trump, planeaba financiar organizaciones que se oponen al Supremo Tribunal Federal de Brasil, según un comunicado de su despacho.
El contexto de las de injerencias extranjeras en Latinoamérica, se engloba también, en el aniversario 70 de Argentina como miembro del Fondo Monetario Internacional. Argentina suma una cantidad récord de acuerdos, concentrando el 35% de toda la cartera de préstamos global del organismo. Como señalan varios analistas: esto no se traduce en creación de capacidad productiva ni exportadora, sino en fuga de capitales.
Argentina, tercera economía de América Latina, tiene hoy un crédito pendiente de devolución de 59.147 millones de dólares con el FMI. La cifra supera en más de cuatro veces la deuda de Ucrania, el segundo mayor deudor de la entidad con sede en Washington.
El peso de esa deuda, se diferencia fuertemente con el tamaño de la economía argentina, que registra un producto bruto interno de 681.183 millones de dólares, cerca de un cuarto del brasileño y un tercio del mexicano, según datos oficiales. Con más de 46 millones de habitantes, el país es la segunda economía de América del Sur.
Destaca el Banco Mundial, que América Latina y el Caribe tienen el potencial para alcanzar un crecimiento sólido y ambicioso. El banco destaca, que los países que han mantenido marcos macroeconómicos sólidos, están demostrando que es posible lograr un crecimiento más fuerte.
Sin embargo, muchos analistas sostienen que el potencial de la región, se enmarca en un contexto de presiones extranjeras, articuladas con las consecuencias derivadas de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha sumido a Oriente Medio y el mundo en una crisis que impacta en los precios de la energía.
Según el Banco Mundial, la volatilidad de los precios de los combustibles, es un factor de riesgo clave, para interpretar las causas de la inflación. También, la intensificación de El Niño amenaza la actividad económica, por factores como las sequías y las lluvias excesivas. Quedará para una conciencia colectiva bien informada, decidir con madurez política el rumbo de la región, en el medio de turbulencias tan fuertes.